Adentrándome en el mundo de la tarde, cambio de turno, semana nueva, toca cerrar, eso si que es agobiante, dejarlo todo niquelado para que al día siguiente puedan empezar con todo limpito y pulido.
Hoy tarde de partido, eso significa llenar cámaras a tope, cortar cítricos y mentalizarse para correr por la barra de una esquina a la otra, ya que en noventa minutos hacemos la caja de todo el dia, la hinchada, esos forofos enfermos y con sed de fútbol solo tiene un objetivo, beber, beber y beber.
La gente brinca de emoción, se oyen insultos de todo tipo, que si ese colegiado es un cabrón, el portero esta sobado hoy, el otro no corre lo suficiente porque le pesan los huevos, mierda de entrenador...
Todo son hermosas palabras, bueno, más bien sonidos guturales como el que escupe sapos y culebras por la boca, me divierten estos personajillos disfrazados con el uniforme del equipo, la pasión que ponen, el énfasis, ese griterío, se les ve alegres durante, ya dependiendo del resultado puede ser euforia o penuria.
Si ganan que corra la cebada por sus venas, si pierden se les va parte de esa energía, esa fuerza desaparece y languidecen las caras, hacen mutis por el foro y no se supo que fue de ellos, cuando su equipo es el campeón,la cosa se torna bastante, la histeria colecticva, las sonrisas, los abrazos esporádicos, todo un ritual, una tradición ancestral, todos se saludan, todos se quieren, hay amor en el ambiente y corre el alcohol por todo el local., como en las gestas romanas,después de la batalla venia la bacanal.
Yo corriendo de un lado para otro intentando recuperar el aliento entre caña y caña (servida, ya podría ser bebida, pero en horas de trabajo solo agua o refrescos), días de fiesta y celebración, las cuadrillas, las peñas, los matrimonios que comparte afición, los solitarios apoyando a su equipo, el bar decorado con los colores locales, es bonito,alegre y cambia la rutina de uno por un día.
He aprendido ha hablar de fútbol (lo justo para llevarle la corriente a algún cliente que no se enrosque mucho), estar al lió, ya que aparte de servir tienes que saber mimetizarte en el ambiente y poder crear un aire de confianza, no deja de ser un negocio, si el cliente esta contento consume, si consume se factura y si se factura se cobra a final de mes, es todo un circulo vicioso.
No he visto esa euforia en misa (tampoco voy pero dudo que sea este el ambiente), igual es porque el vino es escaso y la afición no apoya a su equipo espiritual, que se dejen de ostias y pongan una barra y una pantalla gigante y ya verán como se eso se llena los festivos,eso si, sin precios abusivos, solidaridad con los parroquianos,como decía un cliente que en paz descanse:"Yo a la única iglesia que voy es a la que tiene vino y cerveza y ponen a mi equipo por la tele."Hagase su voluntad.

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