martes, 20 de marzo de 2012

ella

La clientela viene agrupada por horarios, los currelas que se toman el copazo, esos son los primeros en llegar, son rápidos, no molestan,consumen, pagan y se van, los oficinistas tienen su ratito antes de entrar a fichar y suele ser este su punto de encuentro, toman un café, socializan entre ellos, charleta rápida y al tajo, los autobuseros que vienen cada media hora,se juntan tres o cuatro, comparten anécdotas, se reparten octavillas de los sindicatos, y dejan el café a medias porque ya es la hora de arrancar, el ferroviario, mas tranquilo ya que ha dejado el tema controlado por otro operario aun mas vago que el y que seguido bajara a tomarse el desayuno ( ya que aquí se les aplica un descuento), la mayoría bordes y amargados, les se llevar, sonrisa falsa de las mías y a otra cosa mariposa, los de la bolsa, brokers estresados que desayunan a contrareloj y siempre con el móvil en la mano, los del centro ludopatico, se juntan uno cuantos, se ponen a parir unos a otros y van con el tiempo pegado al culo, de ahí una en concreto, es del grupo pero siempre llega la ultima y tiene prisa, ponme, ya, venga, que tengo que entrar a currar, siempre la misma cantinela, algo en mi me hace mirarla con cara de indiferencia y enojo, ya que me pone nervioso siempre presionando y con falta de tiempo, pero no por eso deja de atraerme, chica guapa y con linda silueta.
Así transcurren los días, al final uno ya se revela y le contesta a la chica mencionada antes, le digo lo obvio "Si siempre tienes prisa ven antes y no vengas exigiendo, ya que el café amiga mía no viene en lata, no se trata de abrir, volcar y servir, es un goteo que tarda su tiempo exacto, ni mas ni menos."
Se lo toma a bien y se ríe, me dice que tengo razón pero como siempre va justa de tiempo que la disculpe, no pasa nada, ya hemos abierto un dialogo, ya no es tan impersonal la cosa.
Ahora cada vez que la veo le pongo su cafecito, como a ella le gusta, templado, ahora ya hay mejor" feeling", no hay nada como saber comprender al cliente y poder satisfacerle.
Las casualidades de la vida han hecho que nos volvamos a ver, esta vez fuera del ámbito laboral, en otra localidad, en la que ambos residimos, ya era tarde, estábamos entre conocidos comunes y la conversacion fue mas amigable y distendida, ya entrada la madrugada la acompañe a casa y surgió el amor.
Así ya llevamos ocho años  juntos  y cuatro de casados,  al final sin buscarlo la felicidad vino a mi, gracias a la hostelería encontré mi media naranja, puede decirse así.
Ha encauzado mi vida y ahora veo las cosas desde otra perspectiva y con más alicientes, me da fuerzas y me motiva, siempre le estaré agradecido por tomar el café en aquel lugar que de extraña manera nos unió.

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